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JOVENES BILLINGS
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Lo que es importante saber acerca de la sexualidad  

¿Eres de los jóvenes que no están contentos con sólo vivir una sexualidad común como la viven hoy en día muchos jóvenes? ¿Buscas algo mejor que te sirva para siempre? ¿Ves en los demás jóvenes su comportamiento y sientes que tu no quieres ser así?

Si buscas superarte en los valores de la sexualidad, como funcionan tus órganos sexuales, y cuando estas fértil o infértil, comunícate para conocer más de tu sexualidad y el valor que representa en ti.

Te invitamos a que leas y comprendas este tema acerca de la sexualidad.

LA SEXUALIDAD HUMANA Y SUS VALORES

INTRODUCCIÓN

Al tratar de la Planificación Natural de la Familia (PNF), necesariamente debemos tocar el tema de la sexualidad humana, cuyo conocimiento básico es imprescindible para poder apreciar a fondo el maravilloso acontecimiento de la amorosa procreación de los hijos; por eso iniciamos el Curso con una sencilla exposición sobre este asunto tan delicado, pero fundamental.

Generalmente todos los temas en alguna forma relativos a la sexualidad humana, suelen tratarse en forma vulgar, carente de respeto, con abundancia de morbosidad, mentiras e imprecisiones, debido al desconocimiento de la verdad. Por lo tanto, al exponer algunas ideas básicas sobre este tema, para evitar interpretaciones equivocadas trataremos con mayor respeto y la más completa veracidad en sus aspectos fundamentales, referentes a los objetivos generales y específicos de esta Sesión, para que todos tengan ideas precisas sobre la sexualidad humana y sus auténticos valores, de modo que conocién­dolos sepamos apreciar y respetar toda la riqueza que contienen.

Es evidente que si vamos a tratar de la Planificación Natural de la Familia, debemos conocer lo relativo a la procreación de los hijos, y por lo mismo, saber cómo actúan los aparatos procreativos del hombre y de la mujer.

1.- LA SEXUALIDAD:

El concepto de sexualidad se basa en tres elementos:

Capacidad de gozar y controlar la propia conducta sexual procreativa de acuerdo con una ética personal y social, conforme a una identidad.

Superación de la ignorancia, miedo, vergüenza, de los sentimientos de culpa, de las falsas creencias y de otros factores psicológicos que inhiben o desenfrenan la conducta sexual y que deterioran las relaciones sexuales.

La ausencia de desórdenes y reproductores. (O.M.S.).

a. Sexualidad Humana

Sin pretender dar una definición científica, podemos decir que la Sexualidad Humana es una propiedad natural, un elemento básico de la personalidad, un propio modo de ser y actuar que el ser humano ha recibido de su Creador, y que comprende el conjunto de cualidades físicas, psíquicas, y espirituales, que permiten al individuo ser hombre o mujer, capaces de amarse y de procrear hijos, esto es, de "sentir, expresar y vivir el amor humano” La sexualidad abarca a toda la persona, cuerpo y alma, materia y espíritu. Esta diferenciación se inicia desde el momento de la concepción.

b. Impulso Sexual.

Es el elemento activo, propio de la sexualidad del hombre y de la mujer, que por su naturaleza tiende a manifestarse por una atracción mutua y espontánea del hombre hacia la mujer, y de ésta hacia el hombre, lo que viene a ser una respuesta natural que de este modo se manifiesta a través del impulso sexual. En el ser humano por su condición superior a los animales, el impulso sexual debe superarse conforme a la dignidad del hombre, que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, y por lo tanto capaz de conocer y amar, por lo cual, la sexualidad humana está orientada hacia el amor, y por él se integrará al ser humano, adquiriendo así su pleno significado; la persona es quien da sentido y valor a la se­xualidad.

“A veces se devalúa la dignidad del cuerpo humano. No falta quienes, por las influencias maniqueas, opinan que el hombre vivirá mejor sin el estorbo del cuerpo, otros, en cambio, exaltan erróneamente el cuerpo como si fuera el único valor del hombre, con sus goces y apetitos y, entre ellos, el deleite sexogenitales” Olvidan unos y otros que el hijo de Dios quiso tomar el cuerpo humano para vivir entre nosotros. “El ser humano no es una bestia, ni tampoco es un ángel, es un espíritu corporeizado, un cuerpo espiritualizado”, o lo que es lo mismo, una unidad admirable que como criatura situada en el pináculo de la creación visible, expresa una bellísima semejanza con su creador, como una síntesis del universo, como un verdadero microcosmos

c. Finalidad y Trascendencia

La tendencia del Impulso sexual está dirigida naturalmente hacia la Procreación de los hijos, para la conservación de la especie; así lo demuestra la fisiología sexual, que por lo mismo, esta orientada a la formación de la primera comunidad humana: LA FAMILIA “Nuestro creador nos ha envuelto en un ropaje de amor, no solo creándonos a su Imagen y Semejanza como Padre que Es, sino también como esposo por medio de la Familia y el Matrimonio, donde queden incluidas naturalmente la sexualidad como parte integral del ser humano” Por lo tanto aquí se trata de exaltar los auténticos valores de la sexualidad humana como expresión del verdadero amor, adquiriendo así la capacidad de enriquecer con una dignidad especial las manifestaciones del cuerpo y espíritu, consiguiendo de esta manera su propia sublimación. La genitalidad forma parte de la sexualidad, y estando orientada a la procreación, constituye la expresión máxima en el plano físico (corporal), de la unión amorosa de los cónyuges. “Arrancada de este contexto de don recíproco, la genita­lidad pierde su significado, cede al egoísmo individual, y pasa a ser un desorden moral", por lo que la sexualidad no se reduce sólo a impulsos genitales, o únicamente al acto sexogenital, pues como después lo veremos, hay muchas realidades sexuales que directamente nada tienen que ver con la genitalidad, que únicamente comprende los impulsos tendientes a la unión intima de los órganos genitales masculino y femenino, con su natural tendencia procreativa.

La trascendencia del Impulso sexual por estar ligado a la procreación de la vida tiene implicaciones serias en el terreno moral y social, por lo que debe estar normado por los principios éticos que obligan a toda persona.

A esto nos referiremos después.

La sexualidad es pues un aspecto funda­mental de la vida humana, y puede ser un elemento constructivo o destructivo del hombre y de la mujer según el control o descontrol que sobre ella se tenga, ya que abarca a toda la persona, no sólo a su cuerpo; se extiende más allá de los impulsos genitales a otras realidades, que determinan la personalidad del hombre y de la mujer.

La existencia es el bien primero y fundamental de cualquier ser, y por lo mismo lo es también para la especie humana.

d. Complementariedad

La atracción sexual recíproca entre hombre y mujer, pone de manifiesto las diferentes características que aparecen en la estructura física, psicológica y espiritual del ser humano, y su natural y mutuo com­plemento. El hombre tiene propiedades tan particulares que la mujer no tiene y viceversa, y que aun siendo diferentes, se integran y se complementan naturalmente en todos esos órdenes. Así tanto él como ella, comprenden sus pro­pios recursos e insuficiencias, por lo que se puede hablar de valores sexuales com­plementarios relacionados a su estructura individual como personas de diferente sexo.

Así pues, hombre y mujer aunque diferentes en los elementos materiales y espi­rituales que los constituyen, son mutua­mente complementarios. Sus aparatos procreativos se complementan en sus funciones para transmitir la vida; separadamente son incompletos, pero al unirse se complementan, y así van a poder funcionar como UNA UNIDAD TRANSMISORA DE LA VIDA. Lo mismo podemos decir refiriéndonos a los aspectos sicológi­cos (afectivos) y espirituales, son diferentes en el hombre y la mujer, pues cada uno tiene sus características propias de masculinidad, femineidad, dinamismo, emotividad, formas de relacionarse, etc., lo que siempre se complementan mutuamente para formar una unidad.

e. Conclusión

"En síntesis, la sexualidad está llamada a expresar valores diversos, a lo que corresponden exigencias morales específicas; orientadas hacia el diálogo interpersonal, contribuye a la maduración integral del hombre, abriéndolo al don de si en el amor; vinculada por otra parte en el orden de la creación, a la fecundidad suya interna. Amor y fecundidad son por tanto significados y valores de la sexualidad que se incluyen y reclaman mutuamente, y no pueden, en consecuencia, ser considerados ni alter­nativos ni opuestos”

El sexo, el impulso sexual, su finalidad, trascendencia y complementariedad, SON BUENOS. Al terminar la creación del hombre, Dios vio que todo era bueno de lo que había hecho. El hombre y todos sus valo­res, y por tanto sus características sexuales, salieron limpios y hermosos de las manos del Creador, para felicidad del hombre, cuando éste se comporta realmente como ser humano, hecho a imagen y semejanza de su Creador, no sólo como macho y hembra, por que el hombre tiene una calidad superior de vida de mucho más alto nivel­ que los animales. Por lo tanto, debemos conservar limpio lo que salio limpió de las manos del Creador, y no ensuciarlo, para no malograr la felicidad que Dios quiere dar al nombre, como ser capaz de conocer y amar, y por tanto, detener control y buena administración de todos sus valores, respetando su orden y jerarquía.

Hablar pues de asuntos relativos a la sexualidad humana con un lenguaje morboso, sin respeto ni verdad, y con ignorancia, es manchar la pureza, bondad y hermosura de esta riqueza que Dios ha dado al hombre para su propia felicidad. “Hay que mostrar fácil, tentadora, alegre y feliz la sexualidad, controlada mediante la educación, de la energía”

Evaluando un matrimonio cristiano ellos integran genitalidad, ternura y amor verdadero, es probable que alcance la más alta satisfacción en las relaciones íntimas como esposos.

Hacer el amor o fecundar el amor, es ante todo poner en juego los sentimientos, cariño, ternura, expansión emocional. Al hacer el amor es hacer vida, historia, arte cultura, porque siempre deberá ser creativo y humanizánte.

En la pareja humana hacer el amor es coitar, juntar dos cuerpos, pero si sólo se unen dos cuerpos sería reducirlos a una expresión irracional. Cuando sólo se juntan dos cuerpos, queda vacío el corazón, en cambio cuando se juntan dos personas atraídas por un amor auténtico y total, salen de sí mismos, se olvidan de su yo y se vuelcan recíprocamente con todo lo que tienen, con todo lo que son, y es entonces cuando la unión alcanza las realidades más profundas y espirituales; una unión realizada así, une a los esposos con Dios, de cuyo amor infinito son expresiones el uno para el otro.

Sexualidad y amor deben andar siempre juntos, intentar separarlos sería desgarrar, disociar, la total personalidad del hombre. Podemos comprar el amor con el alma en el ser humano. El amor da sentido y vida a la sexualidad, la penetra en su totalidad; si el individuo ha crecido como persona la hace creativa en perspectiva humana.

El amor da sentido a la sexualidad porque la orienta decididamente al encuentro con el tú. Por consecuencia el amor evita que se utilice al otro como un medio para la propia realización personal o gozo sexo-genital.

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