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Diferencias psicologicas, religiosas y morales entre el hombre y la mujer  

Sabemos que el varón y la mujer son diferentes en su dimensión física; no obstante que ayuda a unirlos mejor, a enriquecerse y complementarse. Ahora vamos a ver cómo tienen también puntos de vista distintos en su dimensión psicológica, factores que los llevan a comportarse de una manera diferente, tanto religiosa como moralmente.

A.- Diferencias en la psicología masculina y femenina

Ante todo debemos dejar bien sentado:

Que los valores psicológicos de la persona humana son comunes al varón y a la mujer: sentidos externos e internos, entendimiento, voluntad, memoria, vida afectiva. Ninguno de los dos carece de estos elementos.

Que las diferencias que aquí señalamos Son aspectos de carácter secundario, referentes a reacciones y manifestaciones externas distintas dentro de una misma esencia constitutiva.

Que las diferencias psicológicas arrancan, lo mismo que las físicas, de la paternidad y maternidad a las cuales han sido llamados él y ella respectivamente.

DIFERENCIAS GENERALES

La Paternidad, psicológicamente conlleva:

Iniciativa

Actividad

Protección

La maternidad Supone:

Receptividad

Consagración al hogar

Dedicación a los hijos

DIFERENCIAS PARTICULARES

La trama psicológica se mueve a través de cuatro mecanismos: sensación, apetición, inteligencia y voluntad.

a) Sensación o conocimiento sensible de las cosas

Sensación es el acto de conocer las cosas por medio de cualquiera de los sentidos externos, vista, oído, olfato, gusto y tacto, esto es, el conocimiento “sensorial” de los objetos captados por los sentidos externos.

DIFERENCIAS

El hombre percibe la sensación de las cosas en conjunto, en líneas generales. Por ello, forma planes a alto nivel, mira las cosas de lejos y estudia los medios que tienen a su disposición sin reparar demasiado en detalles. Consecuentemente, sin olvidar que le corresponde principalmente la responsabilidad de la familia, vive envuelto en negocios, le atrae la vida social, le interesan los asuntos políticos. En cambio la mujer olvida las líneas generales y repara en los detalles y circunstancias de las cosas y acontecimientos. Y como es minuciosa en el percibir, lo es también en el actuar. Por eso quizá no le interesen las grandes empresas, pero le interesa el hogar con su orden y decoro, con el cuidado, alimentación y vestido de sus hijos, con los detalles para con su esposo. Por eso le encantan también los detalles que se tengan con ella. Y le hacen falta y hasta los exige, si no los tiene.

b) Apetición: Tendencias y vida afectiva

El conocimiento sensorial de los objetos por medio de los sentidos externos e internos, se da en la persona una actividad psicológica de signo distinto: las tendencias y la vida afectiva.

Las tendencias son "la facultad de tender hacia el bien conocido por los sentidos, o también, disposiciones para ejecutar ciertos actos". Comprenden tres grandes grupos: impulsos (que son las tendencias primarias y naturales del hombre); inclinaciones y pasiones (que son tendencias naturales pero secundarias) y hábitos, que son tendencias adquiridas.

La vida afectiva: es la consecuencia del logro o fracaso del bien querido por las tendencias. Son los estados afectivos, provenientes de las impresiones o impactos agradables o penosos que provocan en el sujeto la realización o defraudación de las tendencias. Hay estados orgánicos, cuya consecuencia es el placer o el dolor. Y hay estados afectivos psicológicos, que son los llamados sentimientos o afectos. Cuando estos alcanzan el grado máximo, toman el nombre de emociones. El amor, el odio, la alegría, la tristeza, la ternura, el optimismo, el pesimismo, etc., tienen su origen en lo mas profundo del ser humano.

DIFERENCIAS

En cuanto a las tendencias, el hombre abunda en inclinaciones que persiguen fines más generales, mientras que la mujer tiende a objetivos más particulares. Así en él aparece más fuerte el deseo de poder, de escalar buenas posiciones sociales, de placeres sexuales, etc. Mientras que la mujer se satisface con metas que rozan más con el hogar, la amistad, las modas...

En el campo afectivo también hay diferencias, El hombre orienta las aspiraciones hacia lo terreno y sensible. Por eso es más frío y material.

La mujer lo orienta hacia lo espiritual, intuitivo y maternal.

En relación con el amor; el hombre ama más llevado por los impulsos y el placer; la mujer se deja guiar más por el afecto. Su amor es más puro. "El amor es la historia entera de la mujer, no es más que un episodio en la vida del hombre", Decía la confidente de Napoleón, M. de Stael. Mientras que Byron añade: "El amor es para el hombre una ocupación en su vida, mientras que para la mujer es la vida misma", porque "las mujeres cuando aman, ponen en su amor algo que es divino", como observaba Platón.

c) Inteligencia e intuición

Inteligencia es la facultad anímica que, al conocer las cosas, elabora conceptos, ideas, pensamientos y juicios. Intuición, es esa penetración espontánea y profunda que capta las cosas y sentimientos de los demás, aún sin verlos en realidad. Es una especie de adivinación. La inteligencia se mueve en un conocimiento frío, calculador, casi desprovisto de imaginación. Es especulativa. Por eso se le llama "la ciencia de la cabeza". La intuición actúa dentro de un conocimiento cálido, práctico, lleno de colorido y de detalles. El pensamiento apenas entra en juego. Por eso se le denomina "la ciencia del corazón".

DIFERENCIAS

Aunque ambas facultades son propias de los dos, sin embargo, el hombre pone más en actividad la inteligencia que la intuición; la mujer al contrario. El hombre reflexiona, calcula, proyecta y saca conclusiones sobre los hechos. Emplea la lógica, lo objetivo, lo real. Es teórico y piensa en el futuro. La mujer en cambio, poniendo más en juego la intuición, adivina las cosas, penetra en el interior de las personas y difícilmente se equivoca, porque "algo le avisa que es así". Esto le hace adivinar cómo andan el esposo y los hijos y le hace prever las necesidades de los niños pequeños. Su pensamiento es subjetivo, ilógico si se quiere, pero certero y adivinador.

Esta manera distinta de proceder suele acarrearles roces desagradables. Porque al hombre le gustará actuar llevado por la lógica concreta y ordenada y no comprenderá muchas veces a su mujer, que de ordinario actúa impulsada por los sentimientos e incidentes diarios. Esto le dará volubilidad, así como a él le dará frialdad calculadora. Pero ni el uno ni la otra deben de extrañarse, sino que les obligará a un diálogo constante.

c) Voluntad y actividad

La voluntad es la facultad de tender hacia un bien, conocido antes por la inteligencia, De la misma manera que la sensación de las cosas materiales despierta, como decíamos antes, las tendencias y afectos, la inteligencia incita también la actividad volitiva. Se trata, pues de un hecho de apetición pero no de tipos sensible, sino psíquico, racional. La inteligencia presenta a la voluntad, como en una pantalla, el bien aceptado como un fin y le descubre los medios para conseguirlo. Y la voluntad actúa.

La voluntad del hombre tiende a obrar impulsado por los principios lógicos elaborados por el entendimiento; la voluntad de la mujer es más influenciable por las circunstancias y actúa movida por los sentimientos y la compasión. El hombre trata de doblegar la ley; la mujer de disculparse ante la ley. El hombre logra su fin mediante una voluntad consecuente y metódica; la mujer alcanza las cosas a través de su habilidad femenina, rayada en sagacidad. El hombre se convence a través de razones; la mujer a través de sentimientos.

DIFERENCIAS EN CUANTO A LA CONDUCTA RELIGIOSA

La experiencia nos dice que la mujer, en cuestión religiosa es más creyente y practicante que el hombre. Alguien ha afirmado: "Si la religión no ha sido hecha para la mujer, la mujer sí parece hecha para la religión". ¿Será porque sus sentimientos juegan un papel tan importante en su vida? ¿Será porque las pasiones le estorban menos para acercarse a Dios? No podríamos asegurarlo. Pero el hecho es cierto. Un escritor tuvo esta feliz ocurrencia:"¿Porqué, hay, preguntaba, menos mujeres que hombres en las cárceles? Porque hay mas mujeres que hombres en las Iglesias”.

Si lo anterior es verdad, primero: es natural que la mujer desee expansionar su sentimiento religioso a través de prácticas externas, asistiendo al culto dominical y aún diario, por encontrar ahí satisfacciones personales; segundo, es también normal que quiera volcar esos sentimientos, ni ella es más ni mejor que él. Simplemente, él y ella son distintos; como son distintos el clavel y la rosa. Distintos en cuanto a los oficios, aunque con los mismos derechos, obligaciones y misma dignidad. Esta es la verdad.

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