Siendo la fecundidad una de las esenciales características del amor conyugal, ofrece a los padres como cooperadores con Dios Creador en la transmisión de la vida, la ocasión de desarrollar su capacidad generativa de acuerdo a su dignidad de personas, como expresión de su mutuo amor, en forma racional y libre, y por lo mismo, conscientes de la trascendencia de su relación sexual, por sus consiguientes implicaciones en la posible concepción de un hijo, lo cual sitúa a los progenitores en un ambiente de responsabilidad, que a su vez comprende el enlace existente entre el fin que se pretende, los medios empleados, las consecuencias resultantes, y la libre decisión de tener o no, su relación sexual.
A continuación mencionaremos unas de las tantas bases de la Paternidad y Maternidad Responsable
Desglosaremos cada una de las bases.
1. Conocimiento y respeto del proceso de la procreación humana.
Es evidente que si los Esposos, por amor deciden procrear un hijo o posponer su nacimiento, deben conocer la forma de como funcionan naturalmente sus órganos procreativos, en la concepción y desarrollo del hijo que han de procrear, aprovechando según su decisión, las fases fértiles o infértiles del ciclo de la mujer, para tener o no relaciones sexuales. En estrecha unión con ese conocimiento, se sitúa el respeto y aceptación de las funciones de sus aparatos procreadores, su finalidad, y la decisión libre de la pareja, de determinar el momento de transmitir la vida o espaciarla, según la administración que tengan de su fertilidad. El desconocimiento del proceso del ritmo biológico, tanto del hombre como de la mujer y de la procreación humana, favorece a las malas interpretaciones en cuanto a que se pone excusas para determinar que ya no pueden tener más hijos por prescripción médica, tal son los casos como; “tengo un problema en el pie y no puedo tener más hijos”, o bien no puedo con uno ¿podré con otro? o pocos hijos para darles mucho, “mi ginecólogo me dijo otro hijo y se muere” una serie de mentiras ocasionando con esto que se deban utilizar medios de control natal para la Paternidad Responsable, sabiendo de antemano que esto es promovido por sectores que están en contra de la vida y de la familia y están con un control natal mundial.
2. Dominio del impulso sexual por la razón y la voluntad.
Recordemos que el hombre tiene una condición de vida superior a la de los animales, por lo cual debe observar una conducta que esté de acuerdo con su dignidad de persona humana; es por ello que el querer imponer que tenemos un “un instinto sexual” es meramente comercial de quienes quieren poner al hombre como un mero animal para poderlo manipular en los distintos programas, -como de control poblacional- y la mercadotecnia incitándolo a adquirir conductas que están reduciendo al hombre al puro placer, y un placer hedonista.
El Impulso sexual de por sí es ciego, pero al mismo tiempo es controlable. Aquí se trata de la forma como cooperan prácticamente el hombre y la mujer como seres sexuados, concientes de que el acierto en la combinación de sus fertilidades, depende en buena parte el éxito en su matrimonio, en el cual la sexualidad más que una simple actividad genital, o fuente de placer físico, expresa la armonía de la naturaleza en diversas manifestaciones.
Este dominio o control exige la disciplina y el esfuerzo necesarios por parte de la voluntad. Si no se respeta este orden de valores, como cuando la satisfacción del impulso sexual se impone sobre el control de la razón y la voluntad, sobrevienen las consiguientes consecuencias desastrosas, como son el desenfreno de la sexualidad, que busca exclusivamente el placer; otros resultados son los millones de seres humanos concebidos fuera del matrimonio, o dentro de éste, pero en situaciones de evidente irresponsabilidad, como acontece en casos de embriaguez, violaciones, drogadicción, etc. esta conducta irresponsable es la causante de los problemas familiares, que incitan a la violencia intrafamiliar y aumentando demográfico fuera del matrimonio. “La pornografía es cómplice directa de una grave degradación moral, por la devaluación y agresión sexual al menospreciar la dignidad humana; porque al considerar a las personas simplemente como objetos de placer, reprime su profunda búsqueda del Supremo Bien Trascendente, ya que pretende solucionar todo con un materialismo cada vez más absorbente, que desencadena un feroz libertinaje sexual, en que al fin de cuentas, llegar a predominar el vacío del alma y la autodestrucción personal. De esta manera la pornografía resulta ser una eficaz aliada del anticoncepcionismo que al rechazar la natalidad, todo lo reduce al placer sexual desenfrenado”1
3. Circunstancias socio-económicas, de salud física y psicologica.
El hijo es una persona, un sujeto con derechos propios, naturales, que el Creador le da de acuerdo a su dignidad, como corresponde a quien ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, y con una dimensión espiritual y eterna, por encima de los valores terrenales. Los padres son los primeros responsables en asegurar la satisfacción de esos derechos en la persona de su hijo, como inmediatos responsables de su vida, estando en primer lugar el derecho a la existencia, al alimento, casa, integridad física, educación integral, trabajo, pero sobre todo al AMOR de los padres
Muchos padres de familia anteponen los lujos materiales (autos ultimo modelo, equipos electrónicos cada ves más sofisticados, etc.) que tener otro hijo, porque dicen que el hijo es un lujo que no se pueden dar, lujo que ellos mismos no quieren tener, para darse un lujo menor (autos y demás cosas), ¿no será que se han metido a la mente de todos los programas anti-vida que existen en el mundo? o bien buscan su propia comodidad para no tener más responsabilidades y pones excusas de las que ya hemos mencionado, porque dicen que la modernidad es no tener más que un hijo o máximo 2, que vienen ser como el reemplazo de los padres(madre y padre—hijo --hija) y así tener una población controlada, sin excederse. Si seguimos las líneas que quieren marcarnos pronto llegaremos a hacer una nación como la Europea, en donde hay poca o nula población infantil, pocos jóvenes y mucha población adulta.
Los padres son los primeros responsables en asegurar la satisfacción de esos derechos en la persona de su hijo, como inmediatos responsables de su vida, estando en primer lugar el derecho a la existencia, al alimento, casa, integridad física, educación integral, trabajo, pero sobre todo al AMOR de los padres. Por lo que ante la presencia de esas circunstancias socio-económicas ( de dinero ), los esposos deben deliberar con sinceridad y generosidad antes de procrear un hijo, si están en condiciones de satisfacer esos derechos naturales, luego decidan lo que responsablemente proceda ya sea tener un hijo más, o por justos motivos posponerlo durante algún tiempo o indefinidamente.
Tomar esta libre decisión es exclusivo de los cónyuges. Sólo dentro de un marco de responsabilidad y generosidad, tiene sentido la común expresión de tener " los hijos que Dios nos de". Dios no bendice la irresponsabilidad.
A las circunstancias mencionadas, hay qué añadir las relativas al grado de salud tanto física como sicológica de los padres. La salud integral es un factor determinante de responsabilidad para la toma de estas decisiones, sobre el número de hijos que ambos consideren que son capaces de procrear y educar.
4. Respeto a la ley natural y al orden moral
"La Paternidad Responsable comporta sobre todo una vinculación más profunda con el orden moral objetivo establecido por Dios, cuyo fiel intérprete es la conciencia rectamente formada. El ejercicio responsable de la Paternidad exige por tanto, que los cónyuges reconozcan plenamente sus propios deberes para con Dios (como colaboradores libres y responsables en su obra creadora), para consigo mismos (de acuerdo a su dignidad humana ya sus derechos y deberes), para con la familia (en particular para con los hijos nacidos o por nacer), y para con la sociedad (a la que deben beneficiar y no causarle problemas), en una justa jerarquía de valores. "En la misión de transmitir la Vida, los Esposos no quedan por tanto libres para proceder arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente autónoma, los caminos lícitos a seguir en la transmisión de la vida, sino que deben conformar su conducta a la intención creadora de Dios, manifestada en la misma naturaleza del matrimonio y de sus actos"2
"Cuando los Esposos mediante el recurso al anticoncepcionismo, separan estos dos significados (unitivo y procreativo), que Dios Creador ha inscrito en el ser del hombre y de la mujer, y en el dinamismo de su comunión sexual, se comportan como árbitros del designio divino, y manipulan y envilecen la sexualidad humana, y con ella la propia persona del cónyuge, alterando su valor de donación total de los Esposos, el anticoncepcionismo impone un lenguaje objetivamente contradictorio, es decir; el de no darse al otro totalmente, se produce no solo el rechazo positivo de la apertura a la vida, sino también una falsificación de la verdad interior del amor conyugal, llamado a entregarse en plenitud personal" 3
“Ante todo digamos que hay muchos matrimonios felices, muchas parejas que un día se hicieron entrega mutua ante el altar, y que ahora van dando testimonio de su AMOR y de su felicidad ante el mundo que los rodea. Lo que ocurre que esos matrimonios meten ruido y de ellos nadie habla.
Sin embargo, no es ningún secreto que la vida matrimonial esta sufriendo en nuestros días profunda crisis. Para convencernos de ello, basta observar las noticias de la prensa, las declaraciones de los psicólogos, la información de los sacerdotes y abogados, los guiones de las películas y muchos folletos de literatura, y nos daremos cuenta en seguida de que la enfermedad social más extendida, la llaga más profunda, es la crisis del matrimonio y del hogar”4
Es por ello que ponemos la siguiente situación;
Conciencia rectamente formada
En lo más profundo de su conciencia, el hombre descubre la existencia de una ley natural que él no se ha dado así mismo; ley suprema inscrita por Dios en lo más profundo de su ser, y a la que debe obedecer: AMAR Y PRACTICAR EL BIEN Y EVITAR EL MAL; en la observancia de esta ley natural se refleja la dignidad humana.
Nuestra conciencia no es pues una norma autónoma, porque está regida por la ley divina, por el orden moral superior, impreso por Dios en la naturaleza de las cosas y de sus actos; por consiguiente, la decisión de los Esposos conforme a una conciencia rectamente formada, y ajustada objetivamente a esta ley y a esta verdad, por su conocimiento, respeto y aceptación, es la última norma de la moralidad y responsabilidad de sus actos, cuya fiel observancia procurará armonía y felicidad a la sociedad conyugal.
La actitud de los Esposos que obran con conciencia rectamente formada es ésta: "Cuando se trata de conjugar el amor conyugal con la responsable transmisión de la Vida, la índole moral de su conducta, no depende solamente de la sincera intención y apreciación de los motivos, sino que debe determinarse con criterios objetivos, tomados de la naturaleza de la persona y de sus actos, criterios que mantienen íntegro el sentido de la mutua entrega y de la humana procreación, entretejidos con el amor verdadero. Esto es imposible sin cultivar sinceramente la virtud de la castidad" 5.
Elementos necesarios para la formación de la recta conciencia
Siendo de capital importancia para los Esposos obrar siempre con conciencia rectamente formada, como última norma de la moralidad de sus actos, estimamos prudente, extendernos un poco más en este punto, precisando los elementos necesarios para la formación de una recta conciencia, con lo que se facilita la comprensión de este principio normativo para su justa aplicación; y para ello recurrimos al contenido del mensaje del Episcopado al Pueblo de México sobre la Paternidad Responsable (12 Dic. 1972). "Los Esposos son cooperadores del amor de Dios Creador y como sus intérpretes; a ellos corresponde decidir libre y personalmente y de común acuerdo, acerca del número de hijos que han de tener para educarlos dignamente , esto también nos habla el Artículo 4o de la Constitución Política de los estados Unidos Mexicanos. Esta decisión no será resultado del capricho ni de motivos egoístas, sino fruto de un amor que crece y que madura, que busca su propio bien, el de los hijos presentes y futuros, y el de la sociedad" 6.
"Esta decisión de los Esposos de tener o no otro hijo, implica el derecho y la responsabilidad de escoger entre los medios lícitos conducentes... lo que no siempre es fácil para las parejas... para poder decidir (acertadamente), y cuenten con los elementos necesarios para la formación de una recta conciencia
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